lunes, 2 de abril de 2012

'Caminito' a la Boca

Hoy lunes feriado en Buenos Aires. Me he levantado a las 8 y al salir a la calle apenas algunos coches y menos personas pisaban las calles de la capital. En la plaza del Centenario, donde voy a correr sólo o con algún compañero del hostel, recogían los últimos restos de la feria de artesanía que se monta cada fin de semana y que éste aprovecharon para alargarla por el feriado. La plaza tiene una circunferencia de poco más de kilómetro y medio, así que da juego para darle algunas vueltas. Volver al hostel, desayuno y ducha. Preparar unos bocadillos, monedas para el colectivo -1'25 pesos- y 45 minutos de viaje hasta llegar a Boca.
No sorprende lo que uno se encuentra al llegar allí. Casas cuyo color cayó en el olvido, sin ventanas, carcomidas, marcos rotos,... es uno de los barrios más pobres de la capital federal, sino el más. El colectivero (lo que nosotros llamaríamos 'autobusero') nos indica la parada en la que bajarnos para que el trayecto a pie hasta la calle Caminito sea segura. Le hacemos caso, seguimos su ruta y pronto llegamos a la famosa calle... que son en realidad tres y que en poco rato están vistas. Restaurantes con shows de tango, personas que hablan maravillas de cada uno de ellos y que tratan de convencernos para que sea al suyo al que acudamos a almorzar y los que, si respondemos, nos dan la brasa con que el fútbol de España, el Barcelona, el Madrid, que tienen calimocho y sangría... nos reímos y optamos por decir a todos 'no' sin decir nada más para no aguantarlos. Y tiendecitas con artículos de recuerdo: imanes, látigos, abanicos, postales, camisetas, cajitas decoradas, ponchos, caricaturas, posters de Mafalda,... todo pensado para vender. Todo muy turístico. Y todo concentrado en las pocas calles que, al dejar atrás, muestran la verdadera cara del barrio, con otro tipo de bares, de grafitis, de gentes,... Caminito es un montón de pintura que tapa Boca, y uno no sabe cómo serán sus gentes en realidad, aunque los que allí trabajan, pese a ser plastas, no dejan de ser amables si tenemos alguna duda.
Tras comernos los bocadillos nos adentramos en las calles que de nuevo nos llevan al colectivo y 45 minutos más para regresar al hostel y descansar. Mañana toca clase, y el miércoles viaje al Amazonas.

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